La triste mirada del migrante

A finales del siglo diecinueve y principios del veinte, Estados Unidos fue el más grande receptor de migrantes europeos provenientes de Italia, Irlanda y Alemania. La hambruna, condiciones infrahumanas, persecución política y falta de oportunidades motivaban abandonar sus países de origen. Las dos guerras mundiales del siglo pasado alimentaron aún más el deseo de migrar. La mayoría huían aterrorizados, a duras penas con tan solo la ropa puesta. Dejaban familia, costumbres, apacible entorno y creencias religiosas nostálgicamente atrás. El “holocausto” judío, el más grande genocidio cometido contra la población judía alemana, orquestado por Heinrich Himmler, siguiendo la visión de una raza superior de Hitler, fue capítulo sin antecedentes. Como animales los prisioneros eran llevados a campos de concentración, privados de libertad y posteriormente asesinados en cámaras de gas o fusilados sin misericordia. Durante los últimos sesenta años, América Latina, sufre fe...