Se perdió la vergüenza institucional en Colombia
El panorama político actual de Colombia está marcado por una profunda crisis de institucionalidad. El gobierno en ejercicio ha sorprendido constantemente a la ciudadanía con acciones que rayan en la ilegalidad e irresponsabilidad. La corrupción, el egoísmo y el cinismo, son burlas al constituyente primario, al pueblo, aquel al que tantas veces convoca y que lo eligió democráticamente. Lo que prometía ser un gobierno de transformación se ha convertido, según los hechos recientes, en un periodo marcado por la desconexión y la desestabilidad del real acontecer nacional. Durante la campaña electoral, Gustavo Petro generó expectativas de un cambio significativo en el país. Sin embargo, una vez en el poder, su actitud egocéntrica y su tendencia a divagar sobre cuestiones abstractas lo alejaron de las verdaderas necesidades nacionales. Esta falta de dirección ha sido palpable a lo largo de los tres años y medio de mandato, en los que se han sucedido nombramientos de más...