Cali debe retomar el rumbo perdido

Antes que la ciudad se desbocara en su acelerado crecimiento, causado por hordas de migrantes, desplazamientos de poblaciones huyendo inevitables fenómenos de la naturaleza, como los terremotos y maremotos de la costa nariñense finalizando la década de los años setenta, o la desmovilización masiva motivada por la inseguridad de grupos alzados, de las ultimas décadas, la ciudad de Cali se enorgullecía de un civismo inigualable. La ciudad, y sus pobladores, habían estampado una cultura de amor por la ciudad. Se sentía orgullo en sus costumbres parroquiales, la amabilidad y alegría de sus gentes, la música, el baile, acompañadas de profundo respeto hacia las instituciones y pacífica convivencia. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa cultura icónica, que identificaba su gente y era modelo nacional, fue desapareciendo. La ciudad se convirtió en selva de concreto, cordones de miseria, caótica movilidad, ostentación de nueva riqueza, ajuste de cuentas de band...