Mensaje de Navidad

Como todas las semanas, y en las horas más oscuras antes del amanecer, me siento en frente de una pantalla en blanco e inicio mi acostumbrada columna. Cuando el alba rompe la oscuridad, se escucha el cantar de pájaros y el sol tímidamente asoma entre las nubes del horizonte, mis palabras se reflejan como un nuevo amanecer. Cada nuevo día, en silenciosa oración, elevo a Dios plegarias de infinitos agradecimientos por las bendiciones recibidas. Este año, el Señor nos puso a prueba, con la desconocida, huérfana y autoinmune enfermedad que aquejó a nuestro hijo, Álvaro José. La angustia, ansiedad y preocupación por su salud, apartados por la distancia, se hizo llevadera por el apoyo, solidaridad, cariño y lazos de amistad que nos abrazaron en tan difíciles momentos. Las cadenas de oración, deseos de bienaventuranza y comunión espiritual con todos y cada uno de quienes nos acompañaron en tan oscuros momentos destellan en la lenta pero positiva recuperación d...