Ganadores y Perdedores; Año Electoral 2026

 


Como era de esperar tras el proceso democrático, determinado por tres grandes jornadas, las elecciones han definido claramente a ganadores y perdedores. La participación ciudadana fue fundamental y se vivió un ambiente pacífico durante los días de votación.

 

El mayor triunfador ha sido, sin duda alguna, el constituyente primario. En las jornadas democráticas, caracterizadas por la paz, con excepción del constreñimiento en zonas de conflicto, los ciudadanos lograron vencer el abstencionismo, registrando votación histórica, sobrepasando el 60% del potencial electoral. Este hecho ha marcado la proclamación de un nuevo rumbo en la gobernanza nacional, mostrando una participación activa y comprometida de la población en el destino político del país.

 

En el ámbito de las elecciones congresionales, el partido Centro Democrático ha sido el gran beneficiado. Su fortalecimiento se evidenció en el incremento de su representación en el Congreso, alcanzando un numero de 47 congresistas, lo que supone una mejora significativa en su posicionamiento dentro del Congreso. El Pacto Histórico, partido de gobierno, no sumó curules adicionales, efecto neutralizado por las curules otorgadas a los firmantes del acuerdo de paz, figura que en el actual año electoral no se contempló. El otro gran triunfador fue el naciente partido de Salvación Nacional, el cual logró cuatro nuevas curules. Los demás partidos tradicionales disminuyeron, en forma mínima, su participación, pero continuarán siendo una fuerza importante y decisiva en las discusiones y proclamas legislativas. 

 

El triunfo, por escaso margen, de Abelardo de la Espriella, como presidente, indudablemente, fue el gran vencedor. Una campaña moderna, con gran estrategia emocional, alejada de la política tradicional acercando a la población a un verdadero “outsider”, cautivó al electorado. Estrenará un nuevo concepto de gobernanza, de envidiable independencia y practicidad. 

 

Asume enormes retos, enfrentando, por un lado, una situación inviable fiscal, que el actual gobierno, irresponsablemente deja, y por otro lado un deteriorado y fracasado modelo de “paz total”, impulsada por Petro, el cual permitió el fortalecimiento de bandas criminales, asociadas al flagelo del narcotráfico, el cual había convertido al país, en “narcoestado”. 

 

El gran perdedor, no fue su contrincante Iván Cepeda; fue la derrota de la ideología progresista impulsada por la izquierda colombiana. 

 

Después de décadas de conflicto, que intentaron emular la revolución armada cubana de 1959, con la consecuente proliferación de alzados en armas de las Farc de Tirofijo (1964), el ELN de Fabio Vásquez Castaño (1964), el M-19 de Jaime Bateman Cayón (1974), y décadas de diálogos e iniciativas de sometimiento, acuerdos de paz e inclusive la reforma constitucional de 1991 permitiendo su incorporación al estado democrático de derecho consolidándose como actor principal en la historia democrática del país. 

 

Lamentablemente el exguerrillero Petro, democráticamente elegido, pero en razón a su irresponsable, egocéntrico, errático y equivocada forma de gobernar fracasó como alternativa de gobierno, de paso enterrando lo que la izquierda colombiana había logrado en setenta años de presencia.

 

Una vez alejado del poder y la influencia ejercida, por el, a las autoridades judiciales, quedará al desnudo la rampante corrupción que el permitió, salpicando sus más inmediatos colaboradores, asesores y aliados internacionales, la permisividad del estado con la delincuencia organizada sepultando la fracasada ideología progresista, a la cual se suma la derrota del modelo del socialismo del siglo XXI, lograda democráticamente en el continente sudamericano. 

 

Corregir el equivocado rumbo es el mayor triunfo electoral. El indiscutible ganador es el país. Gracias colombianos por saber elegir. La nueva era del país apenas comienza y seremos testigos excepcionales del verdadero cambio que la nación requiere.

 

Foto cortesía de caliescribe.com


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