Imperativa la reformulación del POT 2027
Durante la pasada campaña para la alcaldía, la elaboración del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) se perfiló como el proyecto de planeación más relevante del periodo de gobierno 2024-2027, pues su vigencia abarcaría de 2027 a 2039. Tras asumir el cargo, Alejandro Eder inició la fase de formulación, aunque tuvo que declararse impedido por conflictos de interés familiares, por lo que el gobierno nacional nombró un alcalde ad hoc exclusivamente para este proceso.
El gobierno municipal, a través de la Dirección de Planeación, puso en marcha la formulación del POT con la integración de varios equipos de trabajo, y coordinó esfuerzos con sectores gremiales, de la construcción, la academia y la ciudadanía. Todo ello antes de entregar el proyecto definitivo a la autoridad ambiental CVC en mayo pasado.
Una vez la CVC realizó sus observaciones, el proyecto pasó a la etapa de análisis, observación y discusión en la Comisión de Plan y Tierras del Concejo Municipal, previa a la votación definitiva en plenaria.
Pero el 10 de agosto todo cambió. Una cosa era la ciudad antes y otra después de esa fecha, la situación era radicalmente distinta.
El terremoto de magnitud 7,4 en la escala de Richter que sacudió la ciudad evidenció la necesidad de actualizar las normas sismorresistentes: la primera fue creada en 1984 tras el sismo de Popayán, modificada en 1998 y con la versión vigente desde 2010. Aunque estas normas ya se habían incorporado en los POT de 2000 y 2014, también existe un estudio de microzonificación de Cali, elaborado por el DAGMA e INGEOMINAS en 2005 y adoptado oficialmente en 2014.
Debido a la magnitud del sismo, y a pesar del avanzado estado del POT, el joven concejal Juan Felipe Murgueitio solicitó con responsabilidad a la Alcaldía posponer las fechas establecidas para la entrada en vigor, originalmente prevista para el 2 de enero de 2027.
Surge así una oportunidad histórica para que la ciudad incorpore en la nueva formulación del POT las conclusiones precisas que resulten del diagnóstico y la evaluación realizados por expertos—geólogos, ingenieros, arquitectos, calculistas y ajustadores de seguros—con el respaldo internacional y gremial, tanto en zonas urbanas como rurales, de los resultados concluyentes del evento sísmico.
En esta ocasión, la Dirección de Planeación y la CVC contarán con insumos externos de alta precisión sobre las condiciones del suelo, la edificabilidad y la viabilidad constructiva, lo que permitirá una zonificación precisa del territorio y protegerá a la ciudad y a su población frente a futuros desastres naturales.
La responsabilidad recae ahora en el Tribunal Administrativo de Cali, que, en lógica, debe resolver favorablemente la solicitud de aplazamiento presentada, por lo que resulta imperativo proceder a la reformulación del POT.
Coletilla;
Es fundamental destacar la planificación, el diseño y la construcción diligente de ciertos edificios, erigidos con rigor y transparencia, y con la colaboración de excelentes profesionales vinculados a la Universidad del Valle y a su Facultad de Ingeniería. Las cosas habrían sido peores si no se hubieran aplicado las enseñanzas de destacados profesionales. Sea esta la oportunidad de rendir tributo a Francisco Villaquirán Sarasti, Roberto Caicedo, Gino Faccio, Guillermo Falk, Roberto Ferro, el español Enrique Sacasas, Manuel J. Lenis, Alejandro Palacios, Óscar Mejía, Germán Villafañe y Diego Duque, quienes abrieron el camino de la ingeniería estructural en Cali, complementada con ingeniería de suelos y cimentaciones, y consolidaron en la ingeniería su trabajo en beneficio de la ciudad y la región.
Un caso destacado es el de la Torre de Cali, construida por Ezequiel Pinsky, y otro, el de la planta de la Industria de Licores del Valle, bajo la interventoría de Alfonso Holguín Beplat obra que tuve el orgullo de conceptualizar y dirigir durante mi administración (2003). Ambos edificios no sufrieron daño alguno, lo que demuestra que, cuando se aplican adecuadamente los principios de la ingeniería estructural y se siguen las normas sismorresistentes, es posible evitar consecuencias negativas incluso ante eventos sísmicos de gran magnitud.
Estos ejemplos evidencian que la colaboración entre profesionales expertos, la aplicación de conocimientos técnicos, presupuestos adecuados y la transparencia en los procesos constructivos son factores determinantes para garantizar la seguridad y resiliencia de las infraestructuras urbanas. Así, la ciudad se beneficia de edificaciones que sirven de referentes de buenas prácticas y contribuyen a proteger a la población frente a futuros desastres naturales.
Foto cortesía de caliesribe.com

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