Colombianos de bien

Era un hombre bonachón, de aguda inteligencia, buenas maneras, criado entre cañaduzales y dulce aroma de trapiche panelero. Agrónomo de profesión y campesino por convicción, había desempeñado laudable labor en la entidad ambiental regional y posteriormente encargado de compra de cosechas e importación de granos para una multinacional aceitera. Retirado ya, se dedicaba apasionadamente a cultivar el campo. Un asoleado día de Agosto, hace catorce años, llegando a su finca del sur del departamento del Valle del Cauca, fue emboscado por un grupo subversivo anunciando su secuestro. Se habían camuflado por horas en improvisado cambuche en el cañaduzal, esperando consumar otro delito en el cruento, absurdo e inútil conflicto que Colombia libraba. Sabía cómo actuaría y enfrentó valientemente sus secuestradores. En el cruce de disparos fue herido mortalmente y tendido impotentemente boca abajo en el piso del callejón cañero recibió el cobarde impacto de gracia perpetrado por los cru...