La Casa de Nariño convertida en Red Criminal
Parece inconcebible que, a los colombianos, y sus instituciones, estranguladas por el desgobierno de Petro, y el poco avance en destapar judicialmente la situación delincuencial no interesa lo originado en, lo que otrora, merecía el respeto constitucional, como es el Palacio de Gobierno presidencial.
La gravedad institucional se incrementó tras la implosión causada por las denuncias de Angie Rodríguez, antigua asesora y amiga cercana de Petro. Rodríguez acusó a Carlos Carrillo, actual director de la UNGRD, de estar implicado en una trama de extorsión. Según su declaración, desde la Casa de Nariño se orquestan delitos como concierto para delinquir, espionaje y corrupción. Estas acusaciones posicionan al gobierno de Petro como el más corrupto de la historia republicana del país. Las primeras denuncias penales ante la fiscalía general involucran al menos a veinte funcionarios del gobierno central.
https://guillermoulloatenorio.blogspot.com/2025/11/imperdonable-y-censurable-saqueo-del.html
Se destapó la estrecha influencia de la funcionaria Juliana Guerrero, sobre el presidente, quien no pudo posesionarse como funcionaria publica, por carecer de títulos académicos certificados y emitidos falsamente por la Fundación Universitaria San José (Usanjosé). Guerrero está imputada por falsedad en documento público y fraude procesal. Curiosamente el esquema de seguridad de Guerrero, empoderada del Ministerio de la Igualdad y el Fondo Colombia en Paz, es tan robusto al igual que el de los ministros de estado.
Tras bambalinas y sabanas, se especula que la relación afectiva entre Petro y la subalterna es la razón por la cual ostenta un nivel de poder incalculable, el cual, para una adolescente de 23 años, de juvenil inmadurez, es imposible controlar. La misma niña Guerrero ha declarado su abierta amistad con el ELN, desafiando la objetividad del proceso de paz “total”.
Nuevamente se observa el vacío e inestabilidad institucional de la rama ejecutiva, generada irresponsablemente por la personalidad ególatra, egocéntrica y narcisista del presidente. En recientes declaraciones cantinflescas y ambiguas sobre equivocaciones de algunos nombramientos, admitió irónicamente con la frase; “no soy mago”. A pesar de ello, designó a Daniel Quintero y Jorge Iván Ospina, exalcaldes de Medellín y Cali imputados y acusados penalmente por corrupción, en cargos en el sector salud. Los nombramientos recientes reflejan la ausencia de vergüenza por parte del nominador y la burla a la ciudadanía, al “pueblo” que el mismo juró defender.
La dignidad presidencial ha quedado sepultada en los recuerdos dolorosos de los momentos más oscuros del narcoterrorismo de Pablo Escobar. Los recientes ataques terroristas a guarniciones militares en Cali, Palmira y el atentado en Cajibío, Cauca en la vía Cali-Popayán así lo confirman. En los tres años y medio de su mandato fracasó su proceso de paz. Sus estrategias equivocadas de seguridad han permitido incrementar en un 33% la presencia de grupos disidentes armados organizados ejerciendo control territorial en la zona del Pacifico y la frontera venezolana. Petro otorgó concesiones a estos grupos, suspendiendo órdenes de captura, estableciendo cese al fuego bilateral, paralizando extradiciones, declarando “gestores de paz” a los bandidos, evitando su judicialización y las fiestas en las cárceles similares a las de Escobar en su sitio de reclusión de La Catedral, confirman la tolerancia estatal. El portafolio criminal dedicado al narcotráfico, extorsión, secuestro, minería ilegal y contrabando se ha fortalecido y crecido exponencialmente, transformando la Casa de Nariño en guarida del mundo criminal del hampa.
Con su acostumbrada agilidad comunicativa ocultando el verdadero problema lanzó una serie de distractores, como solicitar el traslado inconstitucional de $ 25 billones del ahorro privado de fondos de pensión, en treinta días, a Colpensiones, suma equivalente a dos veces y medio una reforma tributaria, con el fin de balancear el déficit de caja fiscal, permitiendo indebidamente el uso libre de estos recursos, en parte con fines electorales.
Preocupa que, no obstante, la inconcebible situación de desgobierno, y similitud al entramado de una organizada banda criminal, su candidato presidencial afín, Cepeda, ostente una favorabilidad para suceder una fracasada ideología, que en ruinas deja la nación. Vuelvo a citar las palabras de la candidata Paloma Valencia, “si perdemos las elecciones, perdemos el país.”
Despierta Colombia de la ignominia que nos está llevando al abismo como nación. Nuestro deber ciudadano es votar masiva e inteligentemente en los próximos comicios y cambiar el equivocado rumbo actual.
Fotografía cortesía de caliescribe.com

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