“Indio comido, indio ido”

A raíz del paro y minga indígena del sur occidente, el humor colombiano inundó las redes sociales con este proverbio, sugiriendo como solución, que dándoles de comer a los marchantes, inmediatamente levantaban la protesta y se iban. Apartados del buen sentido humorístico, es precisamente lo que por décadas ha sucedido con las pretensiones étnicas. Al gobierno de turno se le medía el aceite. Empleando vías de hechos, bloqueando corredores viales, exigían absurdas peticiones. Interpretando amañadamente, con interés particular, apartes constitucionales, fundamentados en el etéreo convenio 169 de la OIT de 1989 debilitaban con sus demandas a los funcionarios públicos y estos claudicaban ante sus pretensiones. En el afán de dar solución pronta y con el fin de dar por terminada la protesta, con miopía de inmediatez y sin medir el resultado a mediano plazo, el gobierno central ofrecía irresponsablemente lo inalcanzable, promesas que sabia serían incumplidas....