Rappi, un juvenil emprendimiento, innovador y exitoso
Hace un poco más de cinco años (2015), tres amigos, menores de treinta años, soñaban con abrir negocios innovadores. Habían dedicado su tiempo a desarrollar páginas web, jugueteaban con el dinámico modelo de aplicaciones móviles con emprendimientos creativos y algunos desarrollos habían logrado vender al sector del comercio.
El líder del grupo, Simón Borrero, es egresado del colegio bilingüe caleño Colombo Británico y de la Universidad de los Andes, en Bogotá. Había heredado la disciplina, casi militar, de su padre, combinada con el don de gentes de su madre, atributos que le permitieron convertirse en conductor de un incipiente negocio, generando credibilidad y confianza entre colaboradores, inversionistas y usuarios.
Imaginaban y soñaban con transformar el negocio tradicional de la “tienda de la esquina”, aquel modelo de vecindad, que venía perdiendo espacio con el crecimiento caótico de las ciudades colombianas, en un modelo futurista de sostenibilidad local, fundamentado y soportado en novedades tecnológicas.
Al inicio, la estrategia consistía en mapear un vecindario, inventariando los negocios que ofrecían algún servicio y, por otro lado, el registro de sus residentes. Establecieron una aplicación para teléfonos móviles que ofertaba los productos de los negocios del vecindario, ampliamente conocidos por sus residentes, y ofrecía entrega a domicilio en menos de una hora. Era un “gane-gane” de oferta y demanda.
En la etapa de dar a conocer la innovación, se paraban en las esquinas del barrio seleccionado regalando “donuts” a los vecinos para que, en contraprestación, bajaran el aplicativo. Sin ninguna inversión en inventario de productos, eran sencillamente unos facilitadores de servicios similares, con presencia en Estados Unidos, Europa y Asia. Convirtieron la facilidad del domicilio en una fortaleza logística.
Simón, fundador e impulsador, hoy es su presidente ejecutivo (CEO). No se detuvo en el éxito del primer barrio. Visionó que el reto y el éxito radicaban en el crecimiento rápido. A la vez que tocaba las puertas, ya no a pequeños negocios, sino a grandes superficies, buscando, a la vez, inversionistas para su consentida creación.
Consciente de la limitación cultural del inversionista local en nuevas empresas, no dudo en buscar en la aldea global, en el mundo contemporáneo de la generación de “centennials” y “millennials”, capital semilla para su emprendimiento. Proyectó su negocio en la meca californiana de “Silicon Valley”, convenciendo a importantes fondos de inversión de apoyar su iniciativa.
Bastaron una idea, la perseverancia y la fe ciega de su emprendimiento para financiar el negocio y su crecimiento.
En los tres años desde su inicio, Rappi ha crecido a una tasa del 35% mensual (400% anual). Es considerada el primer unicornio colombiano, empresa de tecnología aplicada, valorada en un monto superior a US$ 5400 millones, generando más de 3000 empleos con presencia en ocho países y 500 mil usuarios. (2022)
La empresa continúa expandiendo sus servicios, incursionando, junto a aliados estratégicos, en soluciones financieras digitales, entretenimiento y robotización de entregas.
El diario La República le otorgó la distinción de Empresario del Año en 2019, galardón concedido por la Presidencia de la República. Iván Duque ha sido abanderado de la revolución generacional en proyectos de emprendimiento como estrategia de crecimiento y desarrollo económico.
Rappi es un ejemplo vivencial del pregón de economía naranja.
Ojalá los sueños de miles de jóvenes emprendedores, fundamentados en modelos de libre mercado, no sean truncados por excesiva reglamentación, controles inapropiados, tributación confiscatoria y abusos de autoridad por parte del sinnúmero de institutos de vigilancia, propios de un modelo de Estado arcaico que genera obstáculos en lugar de facilitar la inversión, el empleo y la dignidad del emprendedor.
Es ahí donde se requiere simplicidad. Imperativo reducir el aparato del Estado, abultado y costoso, dejando que florezcan iniciativas que generen empleo, riqueza, tributación acorde y desarrollo socioeconómico.
Gracias, Simón, Sebastián Mejía y Felipe Villamarín, cofundadores del emprendimiento, por enseñarnos que los sueños convertidos en realidad, acompañados de tenacidad, voluntad, disciplina y constancia, son patrón de éxito.
Guillermo E. Ulloa T.
Julio 2020

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