Cali, ciudad de las aves

 


Este mes de febrero, como se viene realizando desde hace diez años, la ciudad será anfitriona del evento Colombia Birdfair 2026. Carlos Mario Wagner-Wagner, zootecnista de la Universidad Nacional, soñó con compartir su pasión por el aviturismo con ornitólogos y observadores, lo que convirtió a Cali en una vitrina global de turismo ecológico.

 

Precisamente hace ciento quince años, (1911), llegaron por Buenaventura, los estadounidenses Frank Chapman y su dibujante Louis Agassiz Fuertes, ornitólogos y curadores de las colecciones científicas de aves del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. Desde el puerto marítimo hacia Cali, cruzando las trochas de la cordillera Occidental a lomo de mula, hasta finalmente llegar a la centenaria y obligada parada de descanso para mulas y pasajeros, ubicada en lo que hoy conocemos como el corregimiento El Saladito.

 

Fue ahí donde comenzaron su labor científica. Encontraron un denso bosque natural tropical, anfitrión de troncos de musgo, de abundancia de flora, especies de hojas gigantes, y de una tenue luminosidad debido a la humedad permanente de los bancos de niebla generados por la brisa del Océano Pacifico. Pero lo sorprendente fue encontrar la diversidad de aves en tan pequeña zona. Durante estos años de exploración (1910-15), se dedicaron a identificar y dibujar las aves que observaban. En esta ocasión lograron registrar 128 especies diferentes, algunas endémicas de la zona bautizada como el Banco de Niebla de San Antonio, que, afortunadamente, emigraban hacia otras zonas del gran parque, manteniendo su supervivencia.

 

El Parque Nacional Natural Farallones de Cali es el más extenso del departamento. Con una extensión superior a 206 mil hectáreas, es hogar de más de 600 especies de aves, que aprovechan la infinidad de pisos térmicos y microclimas, generando cuencas hidrográficas donde nacen treinta ríos y entregan a la ciudad caudales del preciado tesoro medioambiental.

 

De aquella lejana exploración científica, los ornitólogos y “pajareros” comunes han señalado que Colombia puede albergar casi 2000 especies de aves, el Valle del Cauca un 40% de esa riqueza, pero quizás lo destacable es que Cali, y sus corregimientos, aporta un poco más de 560 especies diferentes, lo que la hace merecedora de ser la capital colombiana de las aves. 

 

Por ello, Cali será sede de la Feria Mundial de Aves en 2027.

 

La COP-16, celebrada en Cali en 2024, fue una iniciativa de contenido y de narrativa de tendencia ideológica, sin pragmatismo ecológico. Se desaprovechó la oportunidad de mostrar la riqueza del gran parque natural suburbano que la ciudad posee. Contrasta con la dedicación de las asociaciones privadas, como la Sociedad Nacional Audubon, legado del naturalista John James Audubon, fundada en 1905, y la propia Birdfair de Wagner, dedicadas a la conservación de las aves y sus hábitats, y, de paso, exaltando la riqueza caleña.

 

La tendencia global del ecoturismo, y particularmente del aviturismo, se estima en aproximadamente US$ 107 billones anuales. Es el sector turístico de mayor crecimiento del mundo. Podría ser aprovechado por la ciudad y la región, sumado al trabajo profesional de zootecnistas, ornitólogos, biólogos y científicos dedicados al estudio de este tesoro escondido, y así consolidar la vocación caleña para el disfrute de los visitantes.  

 

https://guillermoulloatenorio.blogspot.com/2017/02/avistamiento-de-aves-oportunidad.html

 

Cali no solo es la ciudad de las aves; es una vitrina global de biodiversidad. Sumemos esfuerzos articulados para convertir el sueño en realidad de la ciudad como destino obligado de ecoturismo, senderismo, avistamiento, gastronomía, “salsa” y, por supuesto, para impregnar al visitante de la alegría de sus gentes.

 

Foto cortesía Birdfair 2026

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